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ENTREVISTA A XAVI NALDA, CATEQUISTA Y DOCENTE DEL COLEGIO

“La fe es un tesoro para darlo, no para quedárselo.”

Con una profunda vocación nacida en su propia experiencia como joven de grupo parroquial, Xavi Nalda lleva desde 1998 acompañando a generaciones de adolescentes del Colegio Jesús María en su proceso de Confirmación. Su testimonio está cargado de vivencias, reflexiones y una fe sincera que busca contagiar con coherencia de vida. En esta entrevista, nos comparte lo que le mueve, lo que ha aprendido y lo que espera dejar como semilla en el corazón de quienes se preparan para recibir este sacramento.

1. ¿Cuántos años lleva impartiendo catequesis de confirmación en el colegio?
 Desde que entré en Jesús María en el año 1998 he estado en grupos de Confirmación.

2. ¿Qué fue lo que le motivó a empezar a acompañar a los jóvenes en este camino de fe?
 Bueno, creo que todo empieza con mi familia que me educó en los valores cristianos. Luego, cuando estaba estudiando el equivalente a 2º de Bachillerato en mi antiguo Colegio Jesús María y José en San Andrés, me preguntaron si quería unirme a un grupo de jóvenes para recibir el Sacramento de la Confirmación.
 Acepté, y a partir de recibir el Sacramento estuve en grupos parroquiales como segundo catequista, ayudando en lo que buenamente podía. Con el tiempo ya llevé grupos yo solo.
 La verdad que fueron años intensos, con misas jóvenes, voluntariados, romerías varias… Y ese ambiente parroquial es el que te aporta el contexto para vivir tu fe.

3. ¿Qué objetivos se busca alcanzar con los jóvenes durante este proceso?
 Mirad, el proceso de fe lo comparo siempre (no soy nada original) con el viento que va soplando y nunca sabes hacia dónde se dirigirá. La catequesis es el inicio de todo, pero lo importante viene después.
 Ahí, cada uno escribirá su propia historia de fe, con sus dudas, con sus altibajos y con sus alegrías, por supuesto.
 Creo que el objetivo más importante es el de transmitir, con una cierta coherencia de vida, que este camino vale la pena. Que el Evangelio de Jesús vale la pena. Eso es todo, que no es poco…

4. ¿Hay algún momento o experiencia que haya vivido con algún grupo que le haya marcado especialmente?
 Seguramente una experiencia, de las que deberían repetirse, en Taizé (Francia) con un grupo de jóvenes de este colegio. Fueron días intensos de convivencia, de oración compartida y cantada, de descubrimiento de tus limitaciones, pero con la certeza de que este nuestro Dios nos quiere a pesar de nuestras miserias.
 En esos lugares de peregrinación te das cuenta de muchas cosas que, en el día a día, con el cúmulo de actividades y de ajetreo diario, se pasan inadvertidas.
 Por supuesto que ha habido un montón de personas y rostros que han sido referencia de vida y ejemplo para mí. Sin ellos yo no estaría aquí.
 Uno muchas veces no se siente digno de intentar transmitir la fe, pero lo continúo haciendo porque, a pesar de mis miserias y de mis dudas, ha habido gente (la fe se contagia) que lo ha hecho en unas circunstancias que solo personas que llevan a Dios muy adentro podrían haberlo hecho. Es en esas personas en las que yo me apoyo. Es por esas personas por las que continúo.
 Como dijo un superviviente judío del exterminio nazi en los campos de concentración:
 “Yo todavía puedo creer, no por mis posibilidades, sino porque cientos de personas entraron en el infierno de las cámaras de gas, rezando e invocando a Dios con una fe que parecería imposible…”

5. ¿Qué mensaje le gustaría dejarles a los jóvenes que van a recibir la confirmación este año?
 Que la fe es un tesoro para darlo, no para quedárselo. Que una/o no puede vivir escindido entre la vida del día a día y la vida de fe. Si no se integran las dos, nada tiene sentido.
 Y por supuesto, que tengan la convicción de que este Dios al que van a confiar su vida les quiere profundamente, y que siempre, en los momentos malos o buenos, allí estará acompañándolos… casi nada… pero esa es nuestra fe.

Gadea Bustamante